DEFLORATIONIS

Deflorationis

Las flores de la naturaleza inhumana (2025)

Todo juega, también el mundo, también las flores son un juego de amor de la planta, juego de belleza, flores como sexos inconscientes a la espera de un amante volador o de un golpe de viento embriagador.
El ojo de la providencia, lámpara del alma, ve, en un estado de absoluta ceguera, la explosión feliz de la naturaleza que ha vuelto al poder tras siglos de silencio.
La naturaleza, al dar a luz belleza, hunde los tejados de las villas abandonadas, brota a nueva vida y destruye todo alrededor, define su perímetro.
Peces rojos y carpas se encuentran nadando dentro de los ojos de jóvenes muchachas hijas del perfume de flores embriagadoras. Se dice que se trata de flores alienígenas plantadas por extraterrestres millones de años antes, sobre el árido suelo terrestre; se dice que volverán a ver su floración.
Se dice también que la rosa no tendría el mismo perfume si se la llamara con otro nombre, entendiéndose que es el nombre (el símbolo) que se le ha dado el que le confiere el perfume que sentimos.
«En forma pues de cándida rosa / se me mostraba la milicia santa / que en su sangre Cristo hizo esposa».
La rosa, en la tradición cristiana, es símbolo de Cristo, de la Virgen y de varias santas y santos (milagro de las rosas); la rosa roja representa el amor sacrificial de Cristo y la sangre que derramó en la cruz. Los cinco pétalos de la rosa se asocian a las cinco llagas de Cristo. Las rosas blancas simbolizan la pureza y la virginidad de María.
En Occidente la simbología de las flores, su lenguaje, fue introducida por Mary Wortley Montagu tras una estancia en Constantinopla en 1716; el hanakotoba japonés recoge análogamente un significado simbólico para cada flor; en todo el mundo las flores hablan a los humanos, y los humanos hablan con las flores.
El intenso, inusitado perfume de las flores vuelve las tardes tórridas y molestas, aturde, hace perder el sentido, regala orgasmos florales y visiones de alienígenas; las flores son como seres desnudos visitados por abejas que, para los egipcios, tenían origen divino, por haber nacido de las lágrimas de Ra.
Al fruto del trabajo de las abejas se le atribuía un gran valor esotérico por la miel que servía para la preparación de la ambrosía, bebida sagrada entre los celtas, los germanos y los griegos; también la cera, para la composición de los cirios, objetos rituales y sagrados, provenía de las colmenas. En la cultura grecorromana, las sacerdotisas de Eleusis eran llamadas "las Abejas".
Las abejas individuales renuncian todas al amor (todas las abejas son estériles a excepción de la reina), quizá para ser libres de poder enamorarse de las flores.
La carpa koi, para los japoneses, es un símbolo de fuerza interior y determinación; nada tranquila pero tenaz, representa la capacidad de superar las adversidades y alcanzar los propios objetivos, remonta a nado las cascadas y acepta con dignidad la muerte inevitable, como un verdadero samurái.
Plantas y animales fueron, desde hace 5 millones hasta hace 6.000 años, una sola cosa con el ser humano; naturaleza y cultura, mente y cuerpo, eran lo mismo; todos los animales, incluidos los insectos, eran considerados manifestación de los antepasados; queda rastro de todo ello en la etimología de las palabras que usamos y en las formas dialectales; posteriormente al nacimiento de la dicotomía hombre-animal, estos han permanecido de todos modos en un continuo coloquio simbólico.

La serie Beatitudo Deflorationis es lo que nos dejará el fin del dominio humano sobre los elementos, es su punto de caída, representa el instante antes del fin, el momento en el que el hombre, creyéndose inmortal y capaz de manipular la vida, estaba en cambio a punto de perder por completo su control.
La serie celebra también el inicio de una nueva era, un sueño etéreo y encantado, un paseo por el umbral entre el ser humano omnipotente y la naturaleza incipiente que vuelven a ser un todo uno.

El hombre empezó a someter a sí la naturaleza hace 6000 años, inventando la agricultura, el pastoreo y la religión (la palabra culto deriva de cultivo), modificando el curso de los canales para llevar el agua allí donde más le servía, segregando la naturaleza fuera de los pueblos y luego de las ciudades; los lugares del hombre debían ser geométricos, también estéticamente reconocibles como artefactos-humanos; los imperios dictaban la parcelación de la naturaleza en formas de dimensiones precisas; la naturaleza se refugiaba en el bosque, pero volvía a abrirse paso en cuanto los imperios implosionaban y las epidemias diezmaban a los invasores humanos.
Los griegos personificaban ríos y montes, asignaban poderes y capacidades especiales a plantas y animales, narraban la transformación de seres humanos en animales, vegetales y objetos.
Hoy se está empezando a reconocer a los ríos como personas jurídicas, con sus derechos, como el de fluir y el de no ser contaminados.
En el juramento de los efebos, los jóvenes atenienses invocaban también el trigo, la cebada, los olivos y las higueras, al igual que a las demás divinidades; hombre y naturaleza eran recíprocamente convocados en la defensa del territorio.
La naturaleza estaba sacralizada; algunos bosques y lugares naturales estaban prohibidos a los humanos; tales prohibiciones sustraían al uso cotidiano las áreas destinadas al culto de las divinidades, manteniendo inalterado y separado un ecosistema en el que humano y sobrehumano, organismos vegetales y animales convivían armónicamente bajo la protección divina.
El impío Erisictón, recordado en el Himno a Deméter de Calímaco, descarga sin reparo su hacha sobre un bosque sagrado a la diosa, se niega a perdonar los álamos sagrados; el castigo reservado al joven, insensible al despilfarro de un recurso precioso, será el de tener que padecer eternamente un hambre inagotable, a la que ningún alimento podrá poner remedio.
En un pasaje del Agamenón, el soberano aqueo se resiste ante el consumo indiscriminado de púrpura que colorea las alfombras extendidas por su esposa.
A la reticencia del soberano hace eco la arrogante declaración de Clitemnestra, que responde evocando el carácter de recurso inagotable del mar y, por tanto, de los organismos que de él extraen alimento, como el múrice del que se extrae la púrpura.
La dicotomía antropológica representada por los conceptos de naturaleza y cultura, humano y no humano, urbano y salvaje; las relaciones entre hombre y ambiente natural siempre han resultado de un marco histórico, social y cultural, cuyos parámetros han variado en el tiempo y en el espacio; el actual desarrollo tecnológico y la perspectiva transhumanista que apasiona a una parte del género humano llevará a una relación-diálogo-choque a tres, entre humano, no humano e inhumano, o bien a una nueva unión hombre-naturaleza.

Hasta hace mil años, las ciudades y los pueblos eran pequeños oasis rodeados por un mar de naturaleza salvaje; la primera preocupación era cerrar el paso a la naturaleza invasora; las niñas se perdían en los bosques donde encontraban lobos que las devoraban, y fieras y brujas, las malas y las buenas, como las salighe del Tirol del Sur, criaturas rubias que vivían en cuevas, protagonistas de muchas leyendas alpinas, que ayudaban sobre todo a los campesinos y a quienes se encontraban en dificultades.
De la Edad Media en adelante, el aumento de la población (de unos 100 millones en el año 500 a 1.600 millones en 1900) se tradujo en una consiguiente mayor invasión humana en el continente de la naturaleza: hacía falta leña para arder y para las construcciones, hacían falta campos que cultivar y lugares donde llevar a pastar a las bestias sin el peligro de que fueran devoradas por los lobos o los osos, hacía falta sanear las ciénagas y reducir el riesgo de epidemias.
Con la revolución industrial y la introducción del paradigma capitalista, la naturaleza se ha convertido en simple recurso, aparentemente desactivada de su carga violenta y de su relación con la vida humana en la tierra; se ha perdido casi por completo el equilibrio y la comunicación anteriormente presentes entre hombre y naturaleza, con esta última ya casi lista para explotar.

Los alienígenas llegaron a este planeta
para ellos ajeno
y enseguida se horrorizaron de la naturaleza incipiente
que ocupaba cada lugar.
La Naturaleza era lo terrestre a exterminar
Vírgenes desnudas sometieron los elementos
cantando plegarias algebraicas
La naturaleza
aniquilada y aplastada
lanzaba palmeras a atravesar los tejados
Helechos invasores escondían
cocodrilos y panteras.
En aquel tiempo
algunos alienígenas empezaron a dormir en los campos de flores
tenían sueños extraños
se despertaban ebrios de aquel perfume intenso
Otros tomaron una flor por compañera
hubo madre-flores
florilegios y desfloraciones
Intentaron hacer nacer niños flor
Pero no se podía
todavía.
Extraído de "Umano Disumano Vol. II"
Ediciones nulla Die 2025

Las Salighe del Tirol del Sur y de las zonas alpinas y dolomíticas

Las Salighe son criaturas femeninas rubias que viven en cuevas, protagonistas de muchas leyendas alpinas. Ayudan sobre todo a los campesinos y a quienes se encuentran en dificultades.
Originariamente se las llamaba Selige, pero en la literatura moderna se introducen como Salige
En alemán "selig" significa muy feliz, bendecido por Dios, bueno, sabio, rico (cfr. W. Pfeifer, Ethimologisches Woerterbuch des Deutschen, Berlín, 1993), y remite, entre otras cosas, al latín salvus.
Entre las figuras misteriosas que encontramos en las leyendas tirolesas, las más amables de todas son quizá las salighe.
Eran seres amistosos de apariencia femenina; podían también transformarse en palomas blancas, pero volvían luego siempre a la tierra para ayudar a quien se encontraba en dificultades.
Las leyendas narran, por ejemplo, que las salighe se prestaban a trabajar como criadas en un caserío, en casa o en los campos de montañeses necesitados, sin pedir compensación de ningún tipo; les gustaba vivir junto a los campesinos, pero por un tiempo limitado: nunca se quedaban entre los hombres más de siete años.
Podía incluso ocurrir que una saliga se casara, se estableciera en un caserío y tuviera hijos, a los que educaba ejemplarmente. Pero cada una de ellas ponía la misma condición: no se le debía preguntar jamás de dónde procedía; quien lo hacía, la obligaba a marcharse, aunque ello le doliera muchísimo. Entonces volvía solo alguna rara vez de noche, para peinar el cabello a sus hijos.
¿Cuál es el núcleo de verdad en tales relatos? En todas partes del mundo se aprecian mujeres de extraordinarias virtudes; toda la bondad, el amor, los sentimientos maternos que distinguen a las mejores mujeres han encontrado su personificación en aquellas figuras luminosas de la leyenda. Las salighe o sílfides están entre los seres más fascinantes de la fantasía popular; con ellas entran en las casas de quien las acoge la alegría y la fortuna. Su propio nombre, por lo demás, es una variante antigua de la palabra alemana «selig», que significa virtuoso, invadido por la felicidad.



Peguei no meu coração
E pu-lo na minha mão.
Olhei-o como quem olha
Grãos se areia ou uma folha.
Olhei-o pávido e absorto
Como quem sabe estar morto.
Como a alma só comovida
Do sonho e pouco da vida.

Tomé mi corazón
y lo puse en mi mano
lo miré como quien mira
granos de arena o una hoja.
Lo miré medroso y absorto
como quien sabe estar muerto;
con el alma solo conmovida
del sueño y poco de la vida.

Dobre, Fernando Pessoa

El ojo de Ra - Óleo sobre lienzo - 220 x 110 cm. Akira Zakamoto 2025El ojo de Ra - Óleo sobre lienzo - 220 x 110 cm. Akira Zakamoto 2025
Atlantidea - Óleo sobre lienzo - 120 x 100 cm. Akira Zakamoto 2025Atlantidea - Óleo sobre lienzo - 120 x 100 cm. Akira Zakamoto 2025

Las Salighe del Tirol del Sur y de las zonas alpinas y dolomíticas se llaman también:
Frauelein (señoritas beatas)
Heilige (santa)
Heilige Leute (gente santa)
Selige Leute (gente beata)
Sealige Gitsch (muchacha beata)
Jungfrau (Virgen)
Hohle Leute (gente graciosa)
Englische Leute (gente angélica)
Weisse Frau (Dama Blanca)
Wilde Frauelein (señoritas salvajes)
Wilde Frauen (Mujeres Salvajes)
Walfrauen (mujeres del bosque)
Wilde Bergfrauen (mujeres salvajes de la montaña)
Schneefrauelein (señoritas de la nieve)
Unbekannte Frau (mujer desconocida)

MADONNA DELLE CARPE
LA VENERE VISIONARIA
DIE FRAU DER STERNE
PAESAGGIO INTERIORE CON CARPE
LA CREATRICE DI MONDI
SPACE SISTERS
L'INIZIO DI UNA NUOVA PREISTORIA
L'INIZIO DI UN SOGNO INCANTATO
GUNDAM INNNAMORATO
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PAESAGGIO INTERIORE CON CARPE
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