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Mediamente Falso - Una vida de fake news (2023)

La "inteligencia" artificial de Instagram discrimina las publicaciones en función de los símbolos que contienen; le ocurrió hace poco a una publicación que reproducía un cuadro mío.
La paradoja está en que la publicación censurada (oscurecida) pretendía reflexionar sobre el papel de los medios en la historia reciente y sobre su capacidad de manipular la verdad en favor del poder.
La obra representaba al personaje de Super Mario de la Toei, con una gorra de nazi, pintado al óleo sobre una página original del Corriere della Sera del 13 de abril de 1945.
En aquel periodo histórico Italia se había rendido a los aliados dos años antes, pero nuestro principal diario titulaba: "Férrea voluntad de combatir hasta la victoria", junto a una foto de Hitler y Mussolini planeando sus movimientos militares sobre un mapa.
Los artículos de la página relatan una realidad de hiperbólica fantasía, en la que se da por sentado que los fascistas conseguirán en breve ganar la guerra en Italia y en las colonias, junto al aliado alemán.
En la excelente serie ambientada en una realidad paralela a la nuestra, "The Man in the High Castle", dirigida por David Semel (Amazon Prime Video), el Eje ha ganado la guerra, Alemania y Japón se han repartido el mundo, los fascistas italianos no se mencionan en ninguno de los 40 episodios; por tanto, el titular del Corriere del 45 no encuentra apoyo ni siquiera en una obra de fantasía distópica ochenta años después.
En la realidad, los alemanes, el 13 de abril de 1945, estaban perdiendo Viena a manos de las tropas de Stalin; doce días después Italia sería liberada por los estadounidenses y quince días después Mussolini sería ejecutado por los partisanos.
El director del Corriere, Ermanno Amicucci, en aquellos días eligió manipular la realidad porque el poder aún estaba en manos de nazis (que habían ocupado Milán) y fascistas de la República Social Italiana.
Hoy más que en el 45, el único poder que mueve a todos los demás es el económico; por esta razón internet ya no es el lugar de libertad de expresión y de libre circulación de la información que habíamos contribuido a construir a comienzos del milenio: el kraken económico se ha apoderado de nuestro juguete transformándolo en una máquina de hacer dinero.
Instagram y las demás redes sociales no son una excepción: no sirven para conocerse, compartir o comunicar, sino para crear un mercado.
La censura, en este contexto, la ejercen anónimas "inteligencias" artificiales, con el fin de favorecer los intercambios y la consiguiente creación de valor económico.
El intento es reducir lo más posible el material controvertido, las discriminaciones, la información alternativa, la violencia, etc., de modo que se cree un espacio lo más inclusivo posible, en el que poder vender y comprar con total confianza y seguridad; la cultura y el arte deberían, por tanto, plegarse a este imperativo.
Se vende mejor entreteniendo, hablando de banalidades, manteniendo el nivel de la narración comprensible para todos; por esta razón la mayor parte de las publicaciones que vemos hablan de accidentes tragicómicos, mujeres seductoras y, naturalmente, productos que se pueden comprar con un solo toque de los dedos.
Quien nació en los años setenta en Italia, como quien escribe, recuerda, entre las distintas porquerías de las que hemos sido testigos, el nacimiento de las televisiones privadas, en las que por primera vez la estupidez, las banalidades y los grandes senos representaban el tema dominante de la mayoría de los programas. La captación publicitaria funcionaba tan bien con estas temáticas que la Rai tuvo que rendirse a la evidencia, hasta el punto de que hoy no hay ninguna diferencia entre las dos emisoras, salvo el canon.
Se puede decir que Berlusconi fue el primero en entenderlo, por tanto el mejor desde el punto de vista empresarial, en consecuencia el más rico, y también el más votado después.
Presidente del Consejo de Ministros de la República Italiana, a punto de convertirse en Presidente de la República, si tan solo se hubiera dado cuenta de que el electorado adora las banalidades y los grandes senos, tolera a las prostitutas, pero no perdona a los putañeros.
En los periódicos de ayer y de anteayer se encuentra el futuro visto y esperado en el pasado, y el pasado no realizado en el futuro, la mentira erigida en sistema de referencia, el mentir para convencer e incitar, y sobre todo la guerra, única constante de estos últimos ochenta años de paz.

La historia siempre la han escrito los vencedores, el poder político y militar.
Hoy el pasado, la historia, el presente y la idea del futuro se escriben a través del poder tecnológico y mediático de mistificar la realidad, de gratificar el ego de los destinatarios de un mensaje, hasta llevarlos a creer que el sucedáneo de la realidad que observan es la realidad misma.
El recurso al sucedáneo está cada vez más presente en todos los aspectos de la vida humana, y la mayoría de las personas lo vive como un aspecto innovador, ecológico, emancipador, saludable, mejorador, seguro.
Los animales domésticos, los robots, las muñecas de silicona se utilizan como sucedáneos de hijos, maridos, esposas, amantes y nietos; la cirugía plástica se emplea para producir cuerpos e identidades sexuales sucedáneas; la pornografía y el sexo seguro permiten sustituir el acto sexual mismo; los alimentos sintéticos, veganos, las barritas nutricionales, los medicamentos que permiten obtener rendimiento en todos los ámbitos, los propios seres humanos son sucedáneos de sí mismos.
Hacia los espacios más íntimos y fundamentales de nuestra existencia se promueven productos, ideas y comportamientos que tratan de alejarnos de la vida real, hacia una vida ficticia, virtual, sintética, en la que la experiencia interior se sustituye por la imagen mistificada que la sociedad tiene de nosotros.
Una mentira repetida hasta el infinito no se vuelve verdadera, pero convierte la mistificación en una práctica socialmente aceptable; el sentido de lo verdadero se pierde tras la conciencia de que toda verdad podría contener, en todo o en parte, una mistificación.
La persona más hábil y generosa puede parecer, en este contexto, demasiado buena para ser verdad; la persona más despreciable puede parecer santificada por verdades inventadas.
Al aceptar delegar el poder de definir la verdad en el sistema tecnológico y mediático, aceptamos vivir en un vórtice de información producida para sostener una mistificación antes que otra.
El pandemonio causado por el coronavirus hizo más apreciable la idea de una experiencia de vida sucedánea, enmascarada, en la que buscamos el reconocimiento del grupo sin tener que encontrarnos con los individuos.
La historia de nuestros días la escribirán todavía los vencedores de una guerra hecha de mentiras, pero las capacidades tecnológicas a las que hemos llegado nos permitirán crear mistificaciones de proporciones nunca vistas.
Nos mentimos a nosotros mismos, y cada día es más difícil sorprendernos haciéndolo; la vida sucedánea fagocita la real.

Introducción al catálogo del proyecto MEDIAMENTE FALSO.

CORRIERE DELLA SERA 13-04-1945 - Óleo sobre periódico de época - 45 x 60 cm.CORRIERE DELLA SERA 13-04-1945 - Óleo sobre periódico de época - 45 x 60 cm.

La pintura, así como técnicas de reproducción afines en el plano de la bidimensionalidad y de la "baja definición" como la gráfica, el cómic, las imágenes publicitarias, se ha convertido actualmente en instrumento privilegiado de expresión artística.
El arte en general es, desde hace algunos años, considerado un fenómeno "de moda".
Cómplice de una euforia en buena parte artificiosa y determinada, en mi opinión, principalmente por la invasividad, en ciertos aspectos también benéfica, de un aparato comunicativo que, cada vez más ávido de temas que debatir y divulgar, ha descubierto, por último, también el arte como poseedor de un nada desdeñable nicho de interés, en particular cuando se sirve de los recursos retóricos del asombro y del sensacionalismo, como bien enseñó la sagaz lección de marketing del nuevo arte inglés.
Este "retorno a la pintura" es hijo del cansancio producido por los años 90, en parte perpetuado también en la década siguiente, con su ininterrumpida sucesión de ocurrencias neoconceptuales banalmente citacionistas y estériles desde el punto de vista lingüístico.
En realidad la pintura, tras una evidente ausencia de la escena que duró algunos años, debida a la fenomenología de un arte que había impuesto los ardores minimalistas y analíticos del Conceptual histórico, regresó con fuerza a la escena después de la mitad de los años 70, primero en solitario y, desde los años 80 en adelante, hasta hoy, en compañía de otras modalidades expresivas que dan cuerpo al eclecticismo artístico contemporáneo.
El medio pictórico se usa para establecer con el escenario contemporáneo una relación de evocación, sublimando lo real para extraer de él sus humores ocultos, desafiando a la fotografía y obligándola a adaptarse persiguiéndola en su propio terreno.
Lo que hoy aparece parcialmente inédito y estimulante es la aptitud para mezclar con desenvoltura huellas y visiones pertenecientes por igual a la cultura "alta" y a la "baja".
Fragmentos de historia se mezclan con visiones psicodélicas y metropolitanas, junto a símbolos pertenecientes al repertorio tradicional del pop art, así como a la moda, a la ilustración, al cómic, creando una equilibrada miscelánea que parece reverdecer los fastos de los mejores años ochenta, cuando se manifestó el redescubrimiento del individualismo y la búsqueda de una estética satisfactoria capaz de contaminar los géneros.
La relación entre "arte puro" y "arte aplicado", a lo largo del siglo XX a menudo desequilibrada a favor del segundo, presto a arrebatar al primero las innovaciones lingüísticas para adaptarlas a la cultura de masas, ahora parece situada en un nivel de perfecto equilibrio, con los dos ámbitos asumiendo la función de vasos comunicantes.
Esta vocación por un arte "total", reconocible también en formas de gráfica que tienden a la creación de un lenguaje propio, alejado de las modas, con una gramática y un vocabulario originales, para lograr comunicar en un mundo ya saturado de signos, en un diseño ecosostenible, en el Street Art y en particulares formas de artesanía artística metropolitana, constituye la novedad más relevante de estos últimos años.
El trabajo de Akira Zakamoto, que culpablemente no conocía, me ha impresionado positivamente por su capacidad de asestar duros golpes a la hipocresía de la sociedad del espectáculo y de la imagen que caracteriza nuestra dimensión actual; empleando signos, símbolos, objetos e insertos "vintage", se inscribe de lleno en el clima antes descrito, al que aporta una contribución de notable originalidad.
Zakamoto, de nombre civil Luca Motolese, tiene una formación de estudios y de profesión ligada a la gráfica publicitaria, al cine y a la comunicación, todos componentes reconocibles en esa sabia miscelánea de estímulos visuales que son sus composiciones, casi siempre pictóricas, con un sabio uso de las tonalidades y de las escalas cromáticas, que a veces desembocan en la tridimensión, con la realización de obras irónicamente votivas, inspiradas siempre en su capacidad de crear cortocircuitos temporales mediante el uso de recortes del imaginario mediático o ligados al universo infantil, con la creación de agudas metáforas que hablan de la contemporaneidad empleando símbolos e iconos del pasado reciente.
He visionado con gran interés la producción de Zakamoto, dividida en series conectadas entre sí por una precisa coherencia ideológica, solo en apariencia atemperada por la agradabilidad estética de la composición.
Para lanzar mensajes eficaces no hace falta atrincherarse tras hermetismos conceptuales; la inmediatez es un instrumento eficaz y didácticamente útil para crear un interés que lleva luego a interrogarse sobre el contenido de la representación.
En algunas telas predominan símbolos del imaginario infantil, juegos retro, patrones decorativos que juegan al filo de la memoria, creando una sutil suspensión metafísica.
En otras, los protagonistas provienen del mundo de los manga japoneses y de los robots superhéroes, que defienden el mundo del apocalipsis, replicando la estoica abnegación y el espíritu de sacrificio de los samuráis, iconos provenientes de las visiones adolescentes del autor que, como muchos de su generación, y en parte también de la mía, unos quince años mayor, sufrió la fascinación de Japón, visto como una tierra capaz de conjugar la tradición con el futuro, la disciplina con una excéntrica transgresión.
Las obras seleccionadas para esta individual en la Galleria Spazio 44, que confirma su característica de tomar decisiones originales y no conformes, tiene por título "Fake News", y es una reflexión sobre la falacia y distorsión de la comunicación a través de los medios, sustancialmente inmutable en el tiempo y en el espacio, y hoy amplificada únicamente en virtud del progreso tecnológico y de la comunicación simultánea a través de la web.
Aprovechando su espíritu de coleccionista de objetos de modernariado, pasión que en muchos aspectos nos une —en su estudio se encuentran piezas de las décadas pasadas realmente interesantes y originales—, Zakamoto ha encontrado, en los mercados de segunda mano y de particulares, primeras páginas de época referidas a algunos de los acontecimientos más significativos de la historia del siglo XX, el "siglo corto".
Estas primeras páginas, tomadas de eventos que van desde la revolución bolchevique, a la segunda guerra mundial y a la ilusión nazifascista —también con la derrota a las puertas— de poder imponer un nuevo orden, para pasar a la reconstrucción y al boom económico y cerrar con los años sesenta y dos ejemplos entre sí antitéticos y contradictorios como la aventura espacial y la insensata y trágica guerra de Vietnam, destinada a marcar en negativo a una generación, se enmarcan no sin antes ser pintadas con desconcertantes iconos.
Estos últimos representan personajes del imaginario artístico —la Venus de Botticelli—, cultural referido a las vanguardias históricas —el gran poeta Maiakovski—, del cómic y de los videojuegos de antaño —como los robots japoneses, Super Mario, el Hombre Tigre—, de la exploración espacial —Gagarin—, del cine —Apocalypse Now— y otros más, que establecen una conexión metafórica con el papel impreso, en sintonía con el sabio juego entre distintos niveles, siempre conectados entre sí, de la memoria, de la imagen y de la comunicación, base del original trabajo de Akira Zakamoto.
Introducción de Edoardo Di Mauro, al catálogo del proyecto MEDIAMENTE FALSO

28-07-1941 EL GRAN TIMONEL - Óleo sobre periódico de época - 45 x 60 cm.28-07-1941 EL GRAN TIMONEL - Óleo sobre periódico de época - 45 x 60 cm.

"Hacer pedazos un diario es el único medio para liberarse, de golpe, de ladrones, asesinos, estafadores, apóstoles, catástrofes"… Esta cita del poeta Guido Ceronetti se adapta perfectamente a las obras de Zakamoto, que consigue transformar titulares dramáticos, y en general en caracteres enormes, en visiones llenas de humor, capaces de arrancarnos una sonrisa y a veces una verdadera carcajada. Utilizando los periódicos como materia para su trabajo, Zakamoto se inserta en una larga tradición artística, porque el mundo del arte siempre ha tenido una relación muy estrecha, casi íntima, con el papel impreso. Los periódicos se han usado como medio de comunicación de los propios ideales artísticos (nos limitaremos a citar el Manifiesto del Futurismo publicado en Le Figaro del 20 de febrero de 1909), o bien como fuente para crear verdaderas obras de arte: bastaría citar a Andy Warhol con su serie "Death and Disaster" (como el "129 die in jet" inspirado en la portada del New York Mirror del 4 de junio de 1962).
El periódico tiene algo fascinante. Se trata obviamente de un producto de masas, nacido para tener una breve existencia. En el caso de un diario (el formato preferido por Zakamoto), suele publicarse de noche, para estar listo al alba y ser leído por los últimos noctámbulos y los primeros pendulares. Antaño, cuando era menos capilar la información televisiva —por no hablar de la que se transmite por otras diabluras tecnológicas— había también las ediciones de la tarde y de la noche, para permitir seguir —casi en tiempo real— los últimos desarrollos de la actualidad. En general, tras pocas horas, el periódico perdía su utilidad para cambiar de función de repente: sombrero para el albañil, barquito para jugar en la fuente con los niños, o más prosaicamente envoltorio para el pescado, cuando no se tiraba simplemente.
Este es el destino de los periódicos desde siempre, pero hay excepciones. Pese a la fragilidad del papel, en particular el de los periódicos publicados durante las guerras mundiales, todavía hoy se encuentran aquí y allá, en los mercadillos, en los desvanes, en el fondo de un armario, periódicos de treinta, cincuenta, cien años atrás. Y cada hallazgo es una pequeña emoción, y encierra en sí un misterio. ¿Por qué un determinado periódico se conserva y se guarda? Generalmente, estos periódicos "redescubiertos" están ligados a algún acontecimiento, considerado en su época como "histórico", con razón o sin ella; acontecimiento también ligado a la esfera privada. A menudo, en el ámbito familiar, se conservaban los periódicos con las esquelas de un miembro de la familia, como testimonio para las futuras generaciones, sobre todo en tiempo de guerra. La página del periódico se recortaba, o se marcaba con un trazo firme de pluma, y el periódico se transformaba en reliquia.
Luego están los acontecimientos públicos. También en este caso la desaparición de personajes importantes o simplemente célebres es en general un motivo de conservación del periódico. Paradójicamente, casi se podría escribir que el periódico (sobre)vive gracias al fallecimiento de un personaje famoso, ya sea un papa (vista la cantidad de periódicos relativos a la muerte de los distintos papas del siglo XX que he encontrado en mi carrera de coleccionista, diría que conservar estos periódicos era una tradición consolidada en Italia), un rey o incluso un artista, de Giuseppe Verdi a John Lennon. Y están, naturalmente, las desgracias, ya sea la del Vajont o los atentados del 11 de septiembre, uno de los últimos acontecimientos de una época en la que la información impresa aún podía competir con la televisión y el poder de Internet.
La actualidad, por suerte, no está hecha solo de fallecimientos de personalidades y de tremendas desgracias. Para remediar los días de "calma chicha" y mantener de algún modo el nivel de ventas del periódico, el redactor jefe debe ingeniárselas para encontrar el titular adecuado, a varias columnas, convenciendo al lector de la importancia del acontecimiento (y de la necesidad de comprar el periódico). Así, la mínima emboscada entre soldados se transforma en fragorosa batalla entre ejércitos, la declaración del político de turno adquiere una relevancia mundial…. Estos discursos pomposos y estas batallas serían hoy olvidados por todos (salvo por los coleccionistas, ça va sans dire), pero por suerte los gritos más inverosímiles son los preferidos por Zakamoto. Así que gracias al artista por dar una segunda vida a tantas noticias y a tantos periódicos, ¡haciéndolos pedazos!

Introducción de F-Xavier Bernard, al catálogo del proyecto MEDIAMENTE FALSO.

A MI AMADO YO MISMO N.2 - Óleo sobre periódico de época - 25 x 30 cm.A MI AMADO YO MISMO N.2 - Óleo sobre periódico de época - 25 x 30 cm.
VENUS - Óleo sobre periódico de época 30 x 45 cm. Akira ZakamotoVENUS - Óleo sobre periódico de época 30 x 45 cm. Akira Zakamoto
POTëMKIN - Óleo sobre periódico de época 40 x 50 cm. Akira ZakamotoPOTëMKIN - Óleo sobre periódico de época 40 x 50 cm. Akira Zakamoto
MAJIN ZKM - Óleo sobre periódico de época 60 x 80 cm. Akira ZakamotoMAJIN ZKM - Óleo sobre periódico de época 60 x 80 cm. Akira Zakamoto
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